Las mujeres latinoamericanas luchan por el aborto, pese a las críticas

Aunque considero que el principio de libertad de expresión y pensamiento debe estar por encima de cualquier ideología y corriente de pensamiento, en todo sistema que se considere democrático y respetando las opiniones personales de cada persona, es necesario dejar en claro mi postura desde el inicio.

Estoy en contra del aborto, pero no en su totalidad, y tal vez esto me genere una gran lluvia de críticas, pero igual lo expresaré. Me opongo a los argumentos de tipo feministas radicales, que sostienen en base al aborto que “es su cuerpo, su decisión” ¿la razón?

Es cierto que es el cuerpo de la mujer quien alberga la nueva vida, pero esta no se originó sola, sino que contó con una contraparte masculina, por lo tanto también merece ser escuchada. Pero es que además, ¿Por qué no protegieron sus cuerpos con métodos anticonceptivos? Esa también era su decisión.

No obstante, considero valedero los argumentos cuando se está en riesgo la vida de la madre, y cuando se trata de resultados de victima de violaciones sobre todo en chicas y jóvenes que pueden ver perturbada su salud mental. Y considerando que el aborto ilegal en la actualidad supera los 22 millones a nivel mundial, algo se debe hacer al respecto.

Ahora bien, esa es mi posición, muy particular pero lo cierto del caso, es que producto del adoctrinamiento religioso de nuestras sociedades, es hasta hace poco, que en ciertos países, comenzó a permitirse el aborto legalmente para interrumpir un embarazo no deseado.

En Latinoamérica, son muchos los países que aun lo consideran como un delito, en otros se ha avanzado en la materia, considerándole permitido, de tipo clínico, en algunos causales, en tanto, en otras naciones se continua luchando por levantar las restricciones que pesan sobre el mismo.

Es así como en República Dominicana, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, y Surinam, está totalmente prohibido. En países como Brasil, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Argentina, Bolivia, Perú, Costa Rica, Bahamas, Ecuador, Granada y Venezuela, se permite de tipo clínico siempre y cuando esté en riesgo la salud física de la madre.

En Colombia y algunas islas del Caribe, solo está permitido si se necesita preservar la salud mental. Chile, en el 2017 logró su despenalización en base a tres causales: inviabilidad del feto, por violación o peligro de muerte para la madre.

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Ricardo Frazier